El mal
existe, pero no sin el bien, como la sombra existe, pero no sin la luz. ALFRED DE MUSSET
El ser humano desde su origen ha tenido luces y sombras a nivel físico y espiritual. La luz sería nuestra parte buena, con todas nuestras virtudes y buenos sentimientos, que nos hace actuar de forma justa y honrada; y la sombra, nuestra parte mala, con nuestros defectos y malos sentimientos que nos hace actuar con injusticia y hace que nos corrompernos. Por desgracia, es fácil que pervivan las sombras, pero como animales racionales que somos tenemos que intentar que predominen las luces.
A lo largo de la historia ha habido ejemplos sobre estas luces y sombras. Voy a mencionar personajes de la literatura, arte y cine donde muestran muy bien esta dualidad.
El ejemplo más claro es el de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, obra literaria de Robert Louis Stevenson. Ambos muestran el bien y el mal de la persona, dividida en dos personalidades.
Otro personaje similar al anterior, es el protagonista de la gran serie Breaking Bad, Walter White, un profesor de química bueno, apocado y afable, se va transformando en su alter ego, Heisenberg, su parte mala y criminal que usa para meterse en el negocio de las drogas, una involución hacia las sombras de las que no regresará.
En arte destacan las pinturas negras de Francisco de Goya, en las que muestra su tormento y dolor que sufrió durante los horrores de la Guerra de Independencia, en contraposición a sus pinturas anteriores llenas de luz y color. Abajo uno de esos cuadros, Saturno devorando a sus hijos.
También se usó como técnica artística el claroscuro, y su máximo exponente, Caravaggio; donde todo el fondo del cuadro está en sombra y destaca un personaje iluminado.
A veces para llegar a luz es preciso estar primero en la sombra. No siempre tienen más luces los que mejor ven.
En la tragedia griega de Sófocles, Edipo Rey, físicamente ve, pero espiritualmente está ciego y se encuentra en las sombras, y al sacarse los ojos y estando totalmente ciego, consigue ver la verdad y volver a la luz.
En la literatura moderna tenemos Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, en el cuál una epidemia deja a las personas ciegas, y para evitar que se propague las encierran. Cuando están ciegos es cuando consiguen ver realmente al ser humano, con sus miserias y bajezas para conseguir sobrevivir, mientras que cuando tenían vista, pasaban por la vida sin ver.
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